Después de haber agotado las instancias validas- o por lo menos con ser amenazados de que estas no iban a prosperar- se tomó la decisión casi unánime de hacer una toma pacifica y simbólica de la facultad como protesta por haber echado al profesor Soto.
A este respecto, hay que primero clarificar cuales son los motivos que conllevan a tal descontento, dejando de lado el puro hecho de la toma en si. Probablemente el cariño por el profesor Soto y sus continuas excelentes evaluaciones dentro de la facultad hallan motivado buena parte de la exaltación de los estudiantes, sin embargo, el alcance es distinto. El problema de fondo es el motivo por el cual se expulsa al profesor, el cual es totalmente atentatorio a la libertad de expresión y por ende, al pluralismo, slogan de la Universidad en los últimos dos años. Esta situación parece particularmente insoportable cuando existen profesores dentro de la facultad que a pesar de ser carentes de toda aptitud pedagógica, parecieran ser inamovibles. Es en este contexto donde ocurre la toma, frente a la total indisposición del decano a conversar, y el completo descrédito al Consejo Académico, al aseverar que esta medida no se iba a conversar con el cuerpo académico de la Facultad.
Hasta este punto existe un consenso de que ocurrió un abuso que no podía pasar inadvertido frente a la comunidad estudiantil, de modo que queda el siguiente problema, el cual es como reaccionar frente a este suceso.
La verdad es que no caeré en criticas infundadas hacia el CAAD, pues en el contexto y frente a la presión recibida, la respuesta por parte del estudiantado frente a una reacción más pacifica habría enlodado de seguro el resto de su gestión, con un profesor que despierta sentimientos de lealtad, si no en la totalidad, en una porción abrumadoramente mayoritaria del alumnado, por lo que una respuesta de choque potente era absolutamente necesaria, ¿la respuesta es toma? es discutible.
Otro punto a discutir, es la legitimidad de la Toma, la cual entenderemos como un medio de choque utilizado por un grupo de estudiantes que siente que los intereses particulares deben ceder por un bien superior, limitandolos por un periodo de tiempo determinado. En este sentido, entendiendo al CAAD como un organismo de representación estudiantil el cual tiene radicado el poder de decisión que le ha sido conferido mediante el voto popular en una elección directa, en democracia representativa, en conjunto con su órgano fiscalizador, el Consejo de Delegados (CODE), no cabe preguntarse si la toma era legitima o no, pues a todas luces -con el consenso ampliamente mayoritario del CODE- sí lo era.
Una toma es contramayoritaria, de modo que preguntarse si se tomó en cuenta la limitación de derechos del resto de los estudiantes, o preguntarse si es legitima o no, es de perogrullo pues todas las tomas traen consigo el hecho de limitar de forma violenta los derechos del estudiantado disidente, es una imposición por la fuerza de una postura, por lo que según cada convicción, una toma SIEMPRE es procedente o NUNCA lo es, limitando la discusión solo a la ponderación de derechos.
Tampoco hay que dejar de lado que ponderando las necesidades y los mismos derechos del alumnado, una medida tan fuerte y limitadora de derechos como una toma, sólo sería procedente en los casos más insoportables, pues esta limitación se hace para purgar a una limitación más grave que amenaza con ser permanente, la libertad de expresión.
Lo que queda por preguntarse en este apartado, es si hubiese procedido otras medidas de choque menos intensas que probablemente hubiesen obtenido un resultado similar al obtenido en la actualidad, abrir el dialogo, expresar molestia y movilizar a los estudiantes, tal como lo hizo Alexander Kliwadenko, Sebastián Llanten, Nicolás Pavez, y el resto de los líderes que ha tenido esta casa de estudios, con resultados idénticos a los obtenidos por el CAAD liderado por Benjamín Jordan. Pareciera razonable decir que los resultados obtenidos podrían haber sido incluso mejores.
La reacción de Casa Central y del Consejo Academico de hacer valer las responsabilidades correspondientes a los lideres de la toma contenidos en el art 3 inciso 4 del reglamento de convivencia estudiantil, consistentes en sanciones que van desde la suspensión de dos semestres academicos hasta la expulsión de la Universidad, era bastante obvia.
Las autoridades administrativas deben ser enfáticas en no permitir acciones subversivas de ningún tipo, y si se quiere conseguir un cambio en la resolución del profesor Soto, una toma por cierto que consolida la decisión e imposibilita un cambio, pues esto significaría ceder a presiones violentas, lo que sentaría un precedente bastante negativo, haciendo este tipo de conductas, frecuentes dentro de la Universidad, lo que es al menos indeseable.
Al final del día, tomarse la facultad si bien es legitimo, no consiguió nada, lo más probable es que no se reincorpore al profesor Soto y que todo esto termine en sanciones horribles a quienes la perpetraron, a pesar de que nuestro deber como estudiantes era apoyar la causa y hacernos parte, más que nunca de lo que está por venir.
3 comentarios:
Amigo Melvin, no puedo sino estar en desacuerdo contigo.
Una toma dentro de gente civilizada es SIEMPRE ilegal, reprochable, por lo tanto improcedente, no obstante creerse respaldada por la más variada gama de buenas intenciones.
Primero, es ilegal por hacer uso por la fuerza de dependencias privadas, que caen por fuera del contrato de educación que tenemos con dicha casa de estudios. Todo lo demás, es ilegal. Más aún si fue por la vía violenta.
Segundo, es reprochable el hecho de que unos pocos privilegiados poseedores de la verdad imponen por la fuerza lo que consideran justo a un grupo "minoritario" (que por cierto que es discutible, toda vez que en la toma hubo máximo 80 personas presentes, lo que constituye un 10% del alumnado. En otras palabras, de 10 alumnos, 1 estaba adentro... La mayoría... cuestionable). Aterrizando los daños a hechos concretos, cabe decir que muchos alumnos se quedaron sin poder sacar libros de la biblioteca para estudiar para su examen de Civil. Otros, en cambio, que contaban con la beca alimenticia (porque la necesitan) tuvieron que comerse las uñas; y para qué hablar a los alumnos que daban el grado... necesitaban los libros de la biblioteca y no sólo el espacio físico... algo que nuestros dirigentes soslayaron por completo
Bueno, lo de reprochable creo que salta a la luz con todo lo anterior.
Si aún no ha quedado clara la completa falta de leitimidad de la toma, basta con leer la declaración que hace el CAAD diciendo que la decisión se adoptó "POR ELLOS Y POR EL CODE", haciendo con ello alusión a que actuaron como órganos...
Déjenme recordarles señores que todo órgano actúa válidamente previa investidura regular de competencias, de lo contrario, todo acto es nulo y de ningún valor, como reza nuestro articulado de la Constitución.
No sé de dónde sacaron las facultades para votar una toma como decisión institucional de los cuerpos de representación estudiantil... el estatuto jamás da esas prerrogativas para someterlas a decisión. Ello nos lleva a concluír que DISFRAZARON UNA DECISIÓN PERSONAL DE LOS COMISIONADOS EN UNA DECISIÓN ADOPTADA POR LOS ORGANOS DE REPRESENTACIÓN, LO QUE ES IMPOSIBLE A LA LUZ DE LOS ESTATUTOS Y DE LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO. Sólo los que actuaron son responsables de la toma y la falta correspondiente, pero que no involucren a la institución que integran, pues ésta no puede decidir aquéllo... asúmanlo señores... se arrogaron facultades ilegales personalmente... ello, por cierto, convierte a la toma siempre en ilegítima por donde se le mire.
Amigo Álvaro, sin querer discutir el fondo del asunto, sobre si fue adecuado o no recurrir a la toma de nuestra escuela.
Me gustaría sumar algo a la discusión.
La ilegalidad de la toma no es algo tan claro como tú lo planteas, y me valdré de una sentencia de la Corte de Apelaciones -frente a las expulsiones de estudiantes movilizados del colegio Carolina Llona de Maipú- la que dice que “…resulta pertinente recordar que históricamente numerosos movimientos estudiantiles han sido el motor de cambios y evoluciones sociales, siendo las tomas una de las formas que se han utilizado por los alumnos, lo cual puede parangonarse con los movimientos huelguísticos en materia de derecho laboral y particularmente, del área sindical, que están legalmente reconocidos”.
Si bien esta sentencia se refiere a la toma de establecimientos de educación públicos, lo importante es que da un estatus legal a estas formas de participación. Por otra parte no debemos olvidar que es la única forma de hacer presión que nos cabe, y por tanto debemos cuidarla.
Saludos afectuosos
me pertubó el comentario de camila.
demasiado
me pregunto, luego de leerlo, qué nos están enseñando...
evidentemente que la toma fue ilegal.
están comparando a la toma con una huelga, porqué???
porque en las circunstancias a la que se refiere la corte, NO HAY MÁS HERRAMIENTAS, incluso las huelgas deben reunir requisitos previos para que sean legítimas
pero nosotros sí teníamos más herramientas...
una toma se legitimaría (en los hechos, jamás en el derecho) sólo si las circunstancias lo exigen, como ultima ratio.
En todo caso, estamos todos estudiando para poder ejercer medidas de presion legitimas, asi que hay bastantes y mucho mas efectivas.
Yo le diría a tosa esa gente:
PONTE A ESTUDIAR!!!
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