"... Este es el comienzo de un Webzine de Estudiantes independientes de Derecho de la UDP que pretende convertirse en un espacio donde nadie se salve y se digan las cosas tal cual son..."

The Crew, "El Ventilador"

martes, 4 de diciembre de 2007

"MEA CULPA", Por Camila Alvear.

Luego de una extensa conversación con mi amigo Tomás Aylwin, que culminó con la invitación a escribir esta columna, el sentimiento que queda es que tenemos un deber de hacer un meaculpa.

Creo que la inmadurez e ingenuidad que manifestaron nuestros dirigentes en la toma -sin entrar a repartir responsabilidades individuales, que en verdad ignoro- si no simplemente basándome en las decisiones tomadas y en los resultados (o falta de éstos), no es si no responsabilidad nuestra.

Con nosotros me refiero a todos quienes dedicándonos a la política, habiendo invertido gran cantidad de tiempo y esfuerzo, muchas veces sin frutos en lo práctico, pero si con un aprendizaje (a puros porrazos) sobre cómo se lleva a cabo la dirigencia política, no hemos sido capaces de conformar un centro de estudiantes o incluso una federación que funcione, donde a lo menos no hayan coimas y los dirigentes terminen sus períodos.

Aún cuando Tomás intenta romper mi sesgo y mostrarme que los cambios de mando en nuestra escuela no han sido fortuitos y que existe cierta ilación entre los actuales dirigentes y sus predecesores, me niego a ver esa realidad y a darme cuenta que Lavín tenía razón; que la gente cae en el discurso del apolítico, que incluso los estudiantes de Derecho se lo compran –a quienes por cierto en primer año enseñan que apolítico significa idiota-.

Prefiero pensar que son estudiantes civiles los que dirigen nuestra escuela -desde Arens hasta el actual- y que somos “nosotros” los políticos quienes hemos fallado, y no hemos podido establecer un vínculo con nuestros compañeros, generar confianza y demostrar que sabemos qué estamos haciendo.

No ganamos las elecciones y eso nos llama a hacer un meaculpa, tampoco hemos cumplido con dejar una descendencia, un legado –y no hablo de una máquina de hacer votos como la del occiso GUR- si no de un equipo de personas que se quieran, se tengan confianza, y sepan trabajar en equipo.

No hemos hecho nada para dejar de ser la lacra en que nos han convertido políticos añejos, no hemos hecho el meaculpa necesario para cambiar rasgos de nuestra personalidad -y forma de hacer política – que nos lleven a cumplir nuestras metas. En definitiva no calentamos a nadie y eso es culpa nuestra y de la frigidez de nuestro discurso y actuar.

Hoy en el matinal dijeron que el rasgo oculto de los capricornianos es que somos tremendamente fatalistas, así que intentaré no serlo, para lo que haré una propuesta ¿qué les parece si luchamos por alejar la política universitaria de tonteras, personalismos y de vendetas? Y seguimos los consejos que nos dieron los secundarios, que trabajaron unidos y por causas nobles, ¿qué les parece si aprendemos de Soto y nos decimos las cosas a la cara?

Sé que están pensando que los llevo a un “momento cursi cursi” y que hablo desde un lugar común… pero muchas veces así como el sentido común es el menos común de los sentidos, los lugares comunes son los menos comunes de los lugares, ya que todos dicen la dirección pero nadie sabe llegar.

Quizás este blog nos ayude a hacer un mapa.

Saludos a los precursores de esta iniciativa y mucha suerte.

Gracias por la invitación.


Escrito por: Camila Alvear. Estudiante de 5to año de Derecho, UDP.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Las medidas de choque y su cuestionable legitimidad



    La universidad Diego Portales tiene al rededor de 25 años de existencia, la primera vez que se la tomaron fue cuando el flamante centro de alumnos 2008 de la Facultad de derecho, Pluralista, en conjunto con el Consejo de Delegados, tomó la decisión de no soportar el despido "arbitrario e ilegal" del profesor Rodrigo Soto.
Después de haber agotado las instancias validas- o por lo menos con ser amenazados de que estas no iban a prosperar- se tomó la decisión casi unánime de hacer una toma pacifica y simbólica de la facultad como protesta por haber echado al profesor Soto.
A este respecto, hay que primero clarificar cuales son los motivos que conllevan a tal descontento, dejando de lado el puro hecho de la toma en si. Probablemente el cariño por el profesor Soto y sus continuas excelentes evaluaciones dentro de la facultad hallan motivado buena parte de la exaltación de los estudiantes, sin embargo, el alcance es distinto. El problema de fondo es el motivo por el cual se expulsa al profesor, el cual es totalmente atentatorio a la libertad de expresión y por ende, al pluralismo, slogan de la Universidad en los últimos dos años. Esta situación parece particularmente insoportable cuando existen profesores dentro de la facultad que a pesar de ser carentes de toda aptitud pedagógica, parecieran ser inamovibles. Es en este contexto donde ocurre la toma, frente a la total indisposición del decano a conversar, y el completo descrédito al Consejo Académico, al aseverar que esta medida no se iba a conversar con el cuerpo académico de la Facultad.
Hasta este punto existe un consenso de que ocurrió un abuso que no podía pasar inadvertido frente a la comunidad estudiantil, de modo que queda el siguiente problema, el cual es como reaccionar frente a este suceso.

La verdad es que no caeré en criticas infundadas hacia el CAAD, pues en el contexto y frente a la presión recibida, la respuesta por parte del estudiantado frente a una reacción más pacifica habría enlodado de seguro el resto de su gestión, con un profesor que despierta sentimientos de lealtad, si no en la totalidad, en una porción abrumadoramente mayoritaria del alumnado, por lo que una respuesta de choque potente era absolutamente necesaria, ¿la respuesta es toma? es discutible.

Otro punto a discutir, es la legitimidad de la Toma, la cual entenderemos como un medio de choque utilizado por un grupo de estudiantes que siente que los intereses particulares deben ceder por un bien superior, limitandolos por un periodo de tiempo determinado. En este sentido, entendiendo al CAAD como un organismo de representación estudiantil el cual tiene radicado el poder de decisión que le ha sido conferido mediante el voto popular en una elección directa, en democracia representativa, en conjunto con su órgano fiscalizador, el Consejo de Delegados (CODE), no cabe preguntarse si la toma era legitima o no, pues a todas luces -con el consenso ampliamente mayoritario del CODE- sí lo era.
Una toma es contramayoritaria, de modo que preguntarse si se tomó en cuenta la limitación de derechos del resto de los estudiantes, o preguntarse si es legitima o no, es de perogrullo pues todas las tomas traen consigo el hecho de limitar de forma violenta los derechos del estudiantado disidente, es una imposición por la fuerza de una postura, por lo que según cada convicción, una toma SIEMPRE es procedente o NUNCA lo es, limitando la discusión solo a la ponderación de derechos.
   Tampoco hay que dejar de lado que ponderando las necesidades y los mismos derechos del alumnado, una medida tan fuerte y limitadora de derechos como una toma, sólo sería procedente en los casos más insoportables, pues esta limitación se hace para purgar a una limitación más grave que amenaza con ser permanente, la libertad de expresión.

Lo que queda por preguntarse en este apartado, es si hubiese procedido otras medidas de choque menos intensas que probablemente hubiesen obtenido un resultado similar al obtenido en la actualidad, abrir el dialogo, expresar molestia y movilizar a los estudiantes, tal como lo hizo Alexander Kliwadenko, Sebastián Llanten, Nicolás Pavez, y el resto de los líderes que ha tenido esta casa de estudios, con resultados idénticos a los obtenidos por el CAAD liderado por Benjamín Jordan. Pareciera razonable decir que los resultados obtenidos podrían haber sido incluso mejores.

La reacción de Casa Central y del Consejo Academico de hacer valer las responsabilidades correspondientes a los lideres de la toma contenidos en el art 3 inciso 4 del reglamento de convivencia estudiantil, consistentes en sanciones que van desde la suspensión de dos semestres academicos hasta la expulsión de la Universidad, era bastante obvia.
Las autoridades administrativas deben ser enfáticas en no permitir acciones subversivas de ningún tipo, y si se quiere conseguir un cambio en la resolución del profesor Soto, una toma por cierto que consolida la decisión e imposibilita un cambio, pues esto significaría ceder a presiones violentas, lo que sentaría un precedente bastante negativo, haciendo este tipo de conductas, frecuentes dentro de la Universidad, lo que es al menos indeseable.


Al final del día, tomarse la facultad si bien es legitimo, no consiguió nada, lo más probable es que no se reincorpore al profesor Soto y que todo esto termine en sanciones horribles a quienes la perpetraron, a pesar de que nuestro deber como estudiantes era apoyar la causa y hacernos parte, más que nunca de lo que está por venir.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Bienvenidos

Este es el comienzo de un Webzine de Estudiantes independientes de Derecho de la UDP que pretende convertirse en un espacio donde nadie se salve y se digan las cosas tal cual son, ademas de contar con entrevistas a academicos y articulos sobre la actualidad juridica nacional con opiniones de profesores. 

Desde hace bastante tiempo se necesitaba un espacio de este tipo que constituyera un espacio de publicación para los estudiantes, y nosotros queremos ser quienes lo otorguemos, de modo que sientete libre de enviarnos tu columna, tu queja, tu carta al director, etc. a elventiladorudp@gmail.com